Educación no directiva homologada: el Colegio Andolina

Los proyectos de educación alternativa en nuestro país suelen estar al margen del sistema educativo, es decir, no son escuelas homologadas en las que los niños cursen las etapas de infantil, primaria y secundaria. Sin embargo, algunos proyectos han decidido luchar por la homologación y lo han conseguido. Uno de ellos es el Colegio Andolina, en Gijón. Podéis conocerlo a través de su webblogfacebook twitter.

Hace unos meses, el portal Peques y Más realizaba una entrevista a María Jesús Álvarez Sierra, una de las madres fundadoras. En ella se explica la filosofía del colegio, la pedagogía y metodología, el papel de los adultos, el funcionamiento general, los obstáculos y dificultades que han encontrado… Lo reproduzco aquí porque es bastante completo e infunde ánimos :-) Felicidades a Pequés y Más y a Macarena por el reportaje. Hay que difundir todo lo posible éxitos como éste. Ahí va.

Peques y Más.- ¿Qué es Andolina?

M.J.A.- Un centro educativo homologado para educación infantil y primaria, en el que, cumpliendo el programa oficial, se respetan los ritmos de intereses individuales, se fomenta el aprendizaje autodidacta y cooperativo, y se aprende a aprender, más que a memorizar. Es un centro pequeño (40 alumnos en este primer curso, unos 11 por año de nacimiento), familiar, con una ratio muy reducida (entre 10 y 15 niños por adulto) y ambiente acogedor, donde queremos en primer lugar que los niños se sientan seguros para poder, así, desarrollar sus capacidades plenamente.

PyM.- ¿Qué tipo de educación buscabais los padres cuando emprendisteis esta iniciativa?

M.J.A.- Una en que se respetara a los niños, como personas globales, con sus diferencias y sus distintos ritmos y formas de aprender. Una educación orientada a facilitar el crecimiento de las capacidades innatas en las personas, para alcanzar los conocimientos y competencias necesarias en el mundo actual. Encontrábamos un sistema educativo muy anclado en las formas y fondos de tiempos pasados, poco adaptado a los tiempos actuales y a las realidades que vivimos, y con poca consideración hacia las características individuales de cada alumno.

PyM.- ¿Nos podrías explicar cuáles son las metodologías que se emplean en Andolina?, y ¿en qué difieren de la educación convencional?

M.J.A.- Básicamente la metodología activa consiste en que el aprendizaje no se ciñe a lo que recoge el libro de la una editorial en concreto sobre determinados temas supuestamente adecuados para cada edad. Los alumnos manifiestan sus curiosidades e inquietudes en asambleas, de las que salen proyectos de trabajo (a veces también se les propone por los adultos), buscan diferentes fuentes de información para nutrirse y fomentar el desarrollo de un criterio propio a la hora de seleccionar la información válida de la que no lo es, solicitan otras fuentes si lo ven preciso (un taller práctico sobre el tema, visitas a lugares de interés o una charla de un profesional, por ejemplo…), y en general, desarrollan proyectos en los que el aprendizaje se desarrolla de forma transversal y autodidacta.

Por otro lado se realizan talleres temáticos, para asegurar objetivos mínimos en algunas materias: inglés, matemáticas, ciencias, psicomotricidad…. Finalmente los espacios preparados para fomentar el aprendizaje mediante el juego hacen que, donde ya el juego en los niños es por sí mismo, el mayor de los medios de aprendizaje que se pueda encontrar, en Andolina llega a ser una herramienta perfecta para el aprendizaje sin juicios, sin depender de la observación del adulto, una experiencia liberadora y gratificante fundamental para el desarrollo del niño.

Entre los principios del colegio están proporcionar un ambiente tranquilo y seguro, la confianza en las capacidades de cada niño, el respeto al proceso madurativo de cada uno o tener en cuenta las motivaciones de cada alumno como punto de partida

Clase en Andolina

PyM.- He leído que en Andolina no hay profesores, sino acompañantes ¿cuál es su papel?

M.J.A.- Facilitar los materiales y situaciones para el aprendizaje, apoyar emocionalmente a los niños y niñas, asegurar el respeto de las normas de convivencia que hacen del colegio un lugar seguro y acogedor para todos, realizar un seguimiento de la evolución individual de cada niño
para detectar posibles necesidades no cubiertas, mantener una comunicación fluida con las familias, y en resumen, ser un acompañante, un referente y un guía cuando se necesite, en ningún caso un juez ni un examinador.

PyM.- Imagino que tampoco habrá libros de texto, ni deberes… ¿en los casos en los que vuestros hijos antes habían asistido a otros colegios, qué diferencias habéis notado?

M.J.A.- Sólo puedo hablar de forma personal. Mi hijo ahora está en 1º de primaria pero en educación infantil asistió a una escuela que tampoco usaba libros, ni ponían deberes.

En el aspecto emocional sí puedo decirte que ahora valora mucho que no se le pongan pegatinas rojas o verdes por tener un comportamiento “adecuado”, que no se le obligue a comer, a hacer filas sin sentido o a ir al baño cuando no tiene ganas. Es consciente de la falta de respeto que eso implicaba y cuando lo recuerda es con una indignación que no sentía en ese momento, pero que sale a flote a medida que ve otra manera de funcionar.

PyM.- ¿Qué etapas educativas se desarrollan en Andolina?, y al finalizar los estudios ¿los alumnos obtienen su certificado?

M.J.A.- El colegio ha abierto en septiembre de 2011 con educación infantil y el primer ciclo de primaria. Irá creciendo con los niños hasta abarcar toda primaria. Es un centro homologado por Consejería de Educación, y por tanto el título de primaria es el mismo que en cualquier otro centro oficial.

Los fundamentos de Andolina son: ambiente preparado, visión integral de la educación, respeto por el desarrollo individual, formación del profesorado y familias a cargo de la cooperativa, la construcción de mentalidades a partir de la curiosidad, definición de reglas y límites, y el juego como actividad rectora de los niños

Preparar asamblea

PyM.- ¿Cuántas familias forman parte de la cooperativa?

M.J.A.- Actualmente unas 30 familias.

PyM.- ¿Cuáles son los principales obstáculos que os habéis encontrado en el camino?

M.J.A.- Al principio el miedo a no ser capaces, la falta de una experiencia previa similar…. También las trabas administrativas y burocráticas, que hacen que haya que perder muchas horas en los pasillos de Ayuntamientos y Consejerías, hacer miles de llamadas, trabajar mucho en miles de documentos…

Y finalmente la necesidad de reunir un número mínimo de alumnos para la viabilidad económica, ya que mucha gente se acercaba a preguntar y les gustaba el proyecto, pero el salto de unirse a la cooperativa costaba mucho darlo cuando aún no teníamos un colegio físico en marcha, es lógico. Fueron muchos meses de entrevistarnos con muchas familias para llegar a ser las 30 actuales.

Sin embargo ahora tenemos una lista de espera considerable de familias que no pueden conseguir plaza para sus hijos en nuestro centro.

Cuando emprendimos esta iniciativa encontrábamos que el sistema educativo actual está muy anclado en las formas y fondos de tiempos pasados, poco adaptado a los tiempos actuales y a las realidades que vivimos, y con poca consideración hacia las características individuales de cada alumno

PyM.- Me gustaría que nos hablarais de las instalaciones de Andolina: aulas, laboratorio, espacio para hacer ejercicio, etc y en cómo las necesidades de los peques han influido en la distribución física de los lugares.

M.J.A.- Tenemos los espacios que pide la normativa, y los hemos adaptado como mejor hemos podido a las necesidades reales, por ejemplo el gimnasio se queda justo para tanta necesidad de movimiento, por lo que se usa mucho el exterior, tanto tiempo como el clima lo permite.

La ubicación de los rincones en las aulas ha ido variando durante este primer curso, de forma casi continua, pues cuando los adultos veíamos un espacio bien de determinada forma, ahí estaban los niños para demostrarnos que así no les valía, que había que trabajarlo un poco más.

Esto ha sido la tónica del primer año, y afortunadamente tenemos esa posibilidad pues los acompañantes son unos magníficos observadores que saben interpretar las necesidades de los niños y buscar la forma entre todos, de darles el apoyo posible. Como ejemplo de esto, el rincón de música se ha cambiado dos veces de sitio, el de arte y manualidades también, y en la cocina ha habido que deshacer trabajo importante que se había realizado en cuanto a mobiliario para readaptarlo. Estamos en continuo cambio y crecimiento.

Continúa leyendo el post de Peques y más aquí.

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